Todavia recuerdo tu mirada… y tu sonrisa…
La última vez que te vi llevabas pelo corto, castaño. Una mirada radiante y vital, me mirabas con recelo y timidez. Qué mona estabas. Todavía recuerdo tu mirada, esa mirada que compartimos y que recuerdo cada mañana. Tu mirada, Reina de los amores perdidos. Mi Reina.
Te veo cada día con rostros diferentes pero siempre es igual… siempre te veo y siempre me ves. Ninguno dice nada, ninguno mira hacia atrás y ninguno retrocede, nos cruzamos y nada más. Siempre será igual.
Quizá un día te vea en un sitio menos ajetreado. Quizá me acerque y me recuerdes con una sonrisa. Quizá te invite a un café. Quizá acábasemos empezando una relación y creando un lazo. Quizá seamos los mejores amigos del mundo.
O, quizá, seas mi persona especial... y yo la tuya.
Pero ya nada de eso importa. Ahora eres una más entre el gentío. Para mí ahora eres un fantasma que me miró haciéndome imaginar la más tierna y conmovedora historia de amor en un segundo. Ahora fuiste la persona a la que más querí en este mundo. Pero te quería por lo que eres, un amor perdido… Siempre fuiste y siempre serás un ‘amor platónico’ que durará un segundo… siempre fuiste y siempre serás una ‘mirada platónica’ que durará toda una vida.
Quizá un día te agarre por el brazo y entre la multitud te bese salvajemente. Sólo… quizá, mi Reina.
Anónimo
Desde mis sueños hasta tu pantalla
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