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miércoles, 21 de octubre de 2015

Diálogo entre dos ilusos

-Estoy por colgar carteles que digan "¡Quiero alguien que sea mi amigx para levantar una bandera pirata y vivir aventuras!" por la calle. Eso es lo que realmente quiero. Poder escaparme con alguien a sufrir calamidades y reírnos mojados por una tormenta.
-Pero a todos nos gusta empaparnos. Buscas algo más que eso.
-¡Qué va! Nadie quiere tener la tenacidad y ser tan consecuente como un pirata. Nadie quiere darse a la nada y comprometerse a un sueño del infinito y el cielo. Muy arriesgado. Muy tonto. Muy "no sirve para nada".
-Explícate, porfi.
-Quiero un compañerx de aventuras. Alguien comprometido a compartir su tiempo conmigo y yo mi tiempo con el suyo. Alguien dispuesto a mojarse y reírse y descubrir el mundo. Pero teniendo a alguien al lado con quien compartir lo que descubre. Alguien con quien ser libre. Y con el compañerx de aventuras si luego hay sexo pues mira, mejor q mejor. Pero lo principal es la aventura.
-¡Eso es un amigo! ¿Por qué no te vale la gente que ya tienes? A eso me refería con lo de que buscabas algo más.
-¡Pues no tengo amigos! ¡Porque son unos muermos!
-No digas eso y explícamelo, jou. Porque lo que has pintado es lo que a todos nos gustaría hacer.
-Ya tienen problemas. O quieren aprobar. O quieren mantener su vida. O estan ocupados. U ocupados con sus parejas. Y ya... Es muy idealista y bonito y muchos lo dicen.
-Joder, no a todos pero a mucha gente. ¡Y tú que eres un imán de cosas raras tienes que conocer gente así! Tú también quieres todo eso. No deja de ser necesario comer pero no sé, no tiene que ser lo único.
-Conozco a poca gente que le pasen desgracias y las disfrute. Salvo si van conmigo. Y seré un imán pero no conozco a nadie dispuesto a eso conmigo. Con otros sí.
-Es que no sé qué decirte porque es lo que yo quiero, yo y el de al lado y el otro y otro alto porcentaje de gente. Igual es que no distingo de los que lo dicen y los que lo desean. Pero me parece que es un ideal de vida común. Tú te lo tomas como algo que hacer y no por lo que suspirar, pero no puedes ser el único ahí fuera.
-Yo me lo tomo no como ideal ni como sueño. Sino como vida que en cuanto alguien se apunte la hago. Muchos sueñan con lo bohemio, con la vida libre con el viajar y tal. Yo no digo eso. Yo digo a alguien que si descubre que las tostadas con mantequilla y Cola Cao están buenas tenga un impulso de "LAS TOSTADAS CON COLA CAO ESTÁN BUENAS" y no pueda esperar a que las pruebe. Y yo no pueda esperar a que me las dé. Y luego me las dará, le pondré mucho Cola Cao y estornudaré y se me caerá y nos reiremos. O volviendo de yo qué sé dónde coger una desviación por error y acabar en Álava a las cuatro d la mañana y verlo como una oportunidad no una putada.
-Es que te entiendo tan bien que no me puedo creer que tú seas la única persona que has encontrado que lo piense.
-Alguien con quien cada error, tontería y en definitiva lo que hace que la vida sea vivida quiera pasarlo conmigo. No soy la única personq que lo piensa. Pero parezco la única que lo aplica. También lo aplicaba mi amiga argentina que está en... Bueno.  Argentina. Es lo más parecido a una amiga que he tenido.
-Eso es. Que se lo tome en serio. ¿Nadie?
-Pues que se lo tome en serio... Ella. Y ya.
-Piensa en la cantidad de gente que lo piensa y hace como yo. Lo hace a medias y tiene demasiado miedo o lo que sea. Te toparás con alguien. Igual solo hace falta que entres bien en su casa o donde sea para hacerlo aflorar. Encima eres muy contagioso.
-¡Sí que lo soy! Y lo demuestro. Pero siempre soy el chico raro. Para la mayoría soy un tipo que conocen y que es rarito y que se lo pasan bien con él. Con una compañera de trabajo que es pija e irascible estuve dos horas y media en un coche perdidos y sin gasolina. ¡Y lo bien que se lo pasó y el cariño que me ha cogido! Pero nadie se apunta a eso. Con ella pasó porq me llevaba a Alcalá. Pero quedar a vivir lo que la vida depare... Nadie.
-Es que no sé. En a serio. Simplemente me parece tan natural, tus ganas...
-Intento ser lo menos occidental y del siglo XXI posible. Intento ser lo más atemporal, humano y natural posible. Si algo es humano lo ensalzo y celebro.
-Haces muy bien. No sé si para ti o para el mundo, la verdad.
-No vivir una aventura porque "mañana trabajo", "es que hoy estoy muy ocupado", "mira que tiempo hace", etc me parece aberrante. O sea. No me gusta nada anteponer las responsabilidades y compromisos para con la sociedad a las necesidades espirituales del hombre. Igual de aberrante me parece tomarse una infusión para dormir y un café para despertar. ¡Si haces eso es que vives mal! O eso pienso yo. Entiendo que por tus hijos, un evento importante, lo que sea... Te quedes quieto... Pero no descubrir, no crecer, no dedicarte tiempo por compromisos y responsabilidades para con el orden social del que has decidido formar parte sin tener conciencia d la decisión me parece... en palabras del autor de El Principito, "cosas d mayores".
-No lo decides, naces ahí metido.
-Por eso digo. Pero puedes decidir no formar parte. De la máquina económica es más difícil. De la cultura y los mecanismos sociales no tanto. Y lo que me jode es estar tan solo en esto porque me parece lo más natural y para lo que está hecho el hombre.
-Nos atrapó nuestra propia construcción, mala suerte. No podemos salir de esta a gran escala.
-¡Ya! Si no quiero un millón d amigos. Quiero uno. Y lo peor es q soy buenísimo dando estás ideas y cambiando a la gente para que sean ellos mismos y tal y cual. Pero luego se van por ahí con sus amigos. O sea. Los curas no es que hagan voto de castidad... Es que el guía espiritual de una comunidad cumple un papel y ese papel en parte es estar solo. Porque si el chamán tiene chamana le dan por culo a la tribu. Nos vamos a buscar dioses en los ríos y a hablar con los árboles.
-Afortunadamente no tienes comunidad.
-Sí tengo comunidad. Todos tenemos.
-¿De la que ya eres líder espiritual?
-Guía, guía. Me paso el día ayudando a todo el mundo y lo sabes.
-Sí. Pero eso no te hace guía como papel ni mucho menos a ellos comunidad.
-Digamos que entre los sitios donde convivo hay una "comunidad". Y cuando hay problemas de esta índole bien los veo yo o bien me lo dicen. Acabo guiando, aconsejando y ayudando a la comunidad. Porque todos los que tenemos una rutina tenemos una comunidad nos guste más o menos e influimos en ella y tenemos un papel en ella. A mí me dijo una amiga muy cerrada que lo estaba pasando mal. Esto... Estábamos un pelín bebidos fuera de un restaurante porque estaba fatal una tecera amiga y salimos la primera y yo a ver qué pasaba. Luego la otra amiga después de aclararse un poco le preguntó a la primera qué le pasaba a ella. Y dijo que estaba confundida porque yo, que no hemos hablado profundamente nunca, la comprendía mejor que muchos de sus amigos, amigos amigos. Y se replanteaba la amistd con esos chicos. Yo era el más bebido d todos. Sonreía por lo raro de la situación pero no hablaba. La otra amiga le dijo a la primera "Ya. Pero no te preocupes. Es que él comprende a todo el mundo". Y se me encendió una bombilla. O sea. Primero, tenía yo razón. Y segundo, ellos, como comunidad, son conscientes de ello. Fue un momento de esos bonitos
-Ay. Es bonito. Pero no ayuda.
-¡Ya!
Y se echaron a reír

domingo, 24 de marzo de 2013

Diarios Perdidos

<<Tengo memorias muy buenas de mis veranos. Tenía vacaciones, eso siempre me gustaba; me iba de viaje, conocía otros sitios... aunque lo mejor de todo era ir a la antigua casa de mi familia. 
Mi familia tiene desde hace generaciones una casa en un pueblecito, alejado lo suficiente de la ciudad como para no verla y suficientemente cerca como para no aburrirte durante el viaje. Los viajes son importantes, a veces más importantes que el lugar al que se viaja. El pueblecito estaba lleno de leyendas de lo viejo que era, para un niño eso es un paraíso, había pocas casas, pero bastantes personas.
No había niños con los que jugar pero no me importaba, lo prefería así, siempre fui un niño bastante solitario encerrado en sus juguetes y sus historias. Por las tardes estaba en casa con mi familia o hacíamos tareas que me resultaban divertidas porque lo convertíamos todo en un juego. Mis padres siempre tuvieron mucha imaginación. Por las noches mi tía me contaba cuentos, era maestra, y, mientras, mi tío ponía la banda sonora en el salón con un piano de mi bisabuelo. Otros días íbamos a comer fuera, o nos acercábamos a la ciudad a comprar, o visitábamos pueblos vecinos y a veces venían mis primos a jugar. 
Aunque el recuerdo al que más aprecio le tengo son a las mañanas... 

Cada mañana iba a los bosques que rodeaban el pueblo, mi madre sabía que por aquí no había animales salvajes y que era muy difícil que me pasase algo. Los bosques son sitios fascinantes, parece como si cada uno guardase cientos de increíbles cuentos y leyendas. La primera vez que fui, fui con mis padres, entre los árboles vi algo moverse pero no le dije nada ni a mi padre ni a mi madre, al día siguiente, sin falta, me acerqué allí, quería saber qué era. Busqué por todo el bosque y no lo encontré. Y fui cada día durante una semana sin hallar respuesta... ni a lo que me pareció ver. El último día de esa semana, después de la barbacoa, algo tocaba mi ventana, cuando me desperté no había nada pero algo la abrió. Me asusté mucho, ¿quién no? Pero escuché un canto extraño, algo que no había escuchado nunca y que no puedo describir en este diario con palabras, pero fuere lo que fuere me calmó... mucho. Salí en plena noche sin que mis padres se enterasen, tan sólo cogí una linterna pero iba vestido con valor o tal vez inconsciencia, me adentré en el oscuro bosque. 




Cuando lo que sea que me llamó consideró que me había adentrado lo suficiente, volví a escuchar aquel canto y de entre los árboles que tenía encima vi un rostro sin expresión, colgado de manera antinatural encima de mío, como agarrado en espirales a los troncos, no sé cuánto tiempo estuve boquiabierto ni cuánto tiempo aquello se quedó completamente quieto encima mío pero tuve la sensación de que fue durante varias eternidades. De pronto, más ágil que el ojo humano, aquello se movió y se quedó delante mío, era mucho más alto que yo y sus extremidades ridículamente largas. Era feo. Mucho. Pero no sé por qué no le tenía miedo. 

Lo tenía delante, mirándome... muy fijamente y muy quieto. Instintivamente le di con la palma de la mano en la barriga, era dura, de madera. Como en una reacción tardía él se sorprendió y se tocó la barriga, después me volvió a mirar, alargando su cuello y quedando su cara justo delante de la mía. Le di con la palma de la mano en la cara. En otra reacción tardía aquello se irguió y saltó, dando una vuelta en el aire. Cuando cayó dio un paso hacia atrás, dudoso. Recuerdo que me acerqué y le di un abrazo... la inocencia, supongo. Ello, sorprendido, se subió a un árbol y no lo volví a ver aquella noche. Volví a mi cama y esperé al alba. 

Aquella mañana salí corriendo hacia el bosque, sentía que él seguía ahí pero no se quería dejar ver. De pequeño era muy ocurrente y salí con una mochila cargada de cosas, entre ellas una flauta dulce. Era y soy demasiado inútil con los instrumentos musicales pero acerté a tocar "Estrellita dónde estás", ello salió de entre la maleza y volvió a quedárseme mirando, desde la distancia. No sabía más canciones y la verdad nunca pensé en qué hacer después de tocar la flauta así que saqué unas galletas. Ello se me acercó un poco más, curioso; me comí una galleta, ello se acercó un poco más, dejé una en el suelo y me alejé un poco. Aquello se acercó a por la galleta, la vio bien, la aplastó y desapareció. 

Un niño no le cuenta todas sus aventuras a los padres, siempre piensa que lo que él vive es algo que no tiene relevancia y que sus padres siempre están haciendo cosas importantes. 


Al día siguiente volví al bosque una vez más, no sentía lo mismo que el día anterior así que me adentré más... y más, y más, y pronto no sabía dónde estaba. Un contratiempo menor para un niño el perderse sin remedio en un bosque, creo que lo peor de todo es que esto no es ironía. Encontré cinco piedras grandes colocadas como pilares que formaban una estrella, todas ellas cubiertas de musgo y antigüedad, cada uno con un símbolo diferente. No sabía que era, pero las copié en un papel, por si alguien que lee esto sabe qué son. Sería de agradecer. 

Seguí caminando y escuché algo muy pesado que venía hacía mí justo detrás mío, me di la vuelta y vi a aquello correr hacia mí, del susto me tiré al suelo y ello paró en seco. Traía un saco grande de tela que tiró delante de mí, lo abrí y estaba repleto de galletas. No sabía ni de dónde las había sacado ni por qué me las daba pero sí sé una cosa: los niños se llevan todo a la boca. ¡Estaban riquísimas! 


Cada mañana vivía una nueva aventura con aquello, creo que fue mi primer y más preciado amigo. A medida que me hice mayor cada vez iba menos a aquel pueblo y al final, cuando mis abuelos murieron, mi padre y mi tío vendieron la casa y no volví por allí. Era una pena la verdad, me lo había pasado tan bien... 
Y tú, mi diario, te preguntarás por qué no cuento esto a los medios y al mundo. A decir verdad los recuerdos de aquello los tengo muy borrosos y ahora mismo no pondría la mano en el fuego para decir que aquello realmente existió y era tangible, la imaginación de un niño es muy poderosa y pudo haber sido un amigo imaginario. 


Pero... que aquello no fuese cierto no significa en absoluto que lo que yo sintiese no fuese completamente cierto.>>

Diarios como este están por todas partes. Este lo encontré en una antigua casa que alquilé un verano. No creo que fuera la misma casa porque aunque antigua y restaurada, ésta estaba rodeada de edificios y no había bosques, sólo gran parque con una escultura de cuatro pilares extraña. Creo que es arte moderno. 

Anónimo
Desde mis sueños hasta tu pantalla
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