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miércoles, 21 de octubre de 2015

Diálogo entre dos ilusos

-Estoy por colgar carteles que digan "¡Quiero alguien que sea mi amigx para levantar una bandera pirata y vivir aventuras!" por la calle. Eso es lo que realmente quiero. Poder escaparme con alguien a sufrir calamidades y reírnos mojados por una tormenta.
-Pero a todos nos gusta empaparnos. Buscas algo más que eso.
-¡Qué va! Nadie quiere tener la tenacidad y ser tan consecuente como un pirata. Nadie quiere darse a la nada y comprometerse a un sueño del infinito y el cielo. Muy arriesgado. Muy tonto. Muy "no sirve para nada".
-Explícate, porfi.
-Quiero un compañerx de aventuras. Alguien comprometido a compartir su tiempo conmigo y yo mi tiempo con el suyo. Alguien dispuesto a mojarse y reírse y descubrir el mundo. Pero teniendo a alguien al lado con quien compartir lo que descubre. Alguien con quien ser libre. Y con el compañerx de aventuras si luego hay sexo pues mira, mejor q mejor. Pero lo principal es la aventura.
-¡Eso es un amigo! ¿Por qué no te vale la gente que ya tienes? A eso me refería con lo de que buscabas algo más.
-¡Pues no tengo amigos! ¡Porque son unos muermos!
-No digas eso y explícamelo, jou. Porque lo que has pintado es lo que a todos nos gustaría hacer.
-Ya tienen problemas. O quieren aprobar. O quieren mantener su vida. O estan ocupados. U ocupados con sus parejas. Y ya... Es muy idealista y bonito y muchos lo dicen.
-Joder, no a todos pero a mucha gente. ¡Y tú que eres un imán de cosas raras tienes que conocer gente así! Tú también quieres todo eso. No deja de ser necesario comer pero no sé, no tiene que ser lo único.
-Conozco a poca gente que le pasen desgracias y las disfrute. Salvo si van conmigo. Y seré un imán pero no conozco a nadie dispuesto a eso conmigo. Con otros sí.
-Es que no sé qué decirte porque es lo que yo quiero, yo y el de al lado y el otro y otro alto porcentaje de gente. Igual es que no distingo de los que lo dicen y los que lo desean. Pero me parece que es un ideal de vida común. Tú te lo tomas como algo que hacer y no por lo que suspirar, pero no puedes ser el único ahí fuera.
-Yo me lo tomo no como ideal ni como sueño. Sino como vida que en cuanto alguien se apunte la hago. Muchos sueñan con lo bohemio, con la vida libre con el viajar y tal. Yo no digo eso. Yo digo a alguien que si descubre que las tostadas con mantequilla y Cola Cao están buenas tenga un impulso de "LAS TOSTADAS CON COLA CAO ESTÁN BUENAS" y no pueda esperar a que las pruebe. Y yo no pueda esperar a que me las dé. Y luego me las dará, le pondré mucho Cola Cao y estornudaré y se me caerá y nos reiremos. O volviendo de yo qué sé dónde coger una desviación por error y acabar en Álava a las cuatro d la mañana y verlo como una oportunidad no una putada.
-Es que te entiendo tan bien que no me puedo creer que tú seas la única persona que has encontrado que lo piense.
-Alguien con quien cada error, tontería y en definitiva lo que hace que la vida sea vivida quiera pasarlo conmigo. No soy la única personq que lo piensa. Pero parezco la única que lo aplica. También lo aplicaba mi amiga argentina que está en... Bueno.  Argentina. Es lo más parecido a una amiga que he tenido.
-Eso es. Que se lo tome en serio. ¿Nadie?
-Pues que se lo tome en serio... Ella. Y ya.
-Piensa en la cantidad de gente que lo piensa y hace como yo. Lo hace a medias y tiene demasiado miedo o lo que sea. Te toparás con alguien. Igual solo hace falta que entres bien en su casa o donde sea para hacerlo aflorar. Encima eres muy contagioso.
-¡Sí que lo soy! Y lo demuestro. Pero siempre soy el chico raro. Para la mayoría soy un tipo que conocen y que es rarito y que se lo pasan bien con él. Con una compañera de trabajo que es pija e irascible estuve dos horas y media en un coche perdidos y sin gasolina. ¡Y lo bien que se lo pasó y el cariño que me ha cogido! Pero nadie se apunta a eso. Con ella pasó porq me llevaba a Alcalá. Pero quedar a vivir lo que la vida depare... Nadie.
-Es que no sé. En a serio. Simplemente me parece tan natural, tus ganas...
-Intento ser lo menos occidental y del siglo XXI posible. Intento ser lo más atemporal, humano y natural posible. Si algo es humano lo ensalzo y celebro.
-Haces muy bien. No sé si para ti o para el mundo, la verdad.
-No vivir una aventura porque "mañana trabajo", "es que hoy estoy muy ocupado", "mira que tiempo hace", etc me parece aberrante. O sea. No me gusta nada anteponer las responsabilidades y compromisos para con la sociedad a las necesidades espirituales del hombre. Igual de aberrante me parece tomarse una infusión para dormir y un café para despertar. ¡Si haces eso es que vives mal! O eso pienso yo. Entiendo que por tus hijos, un evento importante, lo que sea... Te quedes quieto... Pero no descubrir, no crecer, no dedicarte tiempo por compromisos y responsabilidades para con el orden social del que has decidido formar parte sin tener conciencia d la decisión me parece... en palabras del autor de El Principito, "cosas d mayores".
-No lo decides, naces ahí metido.
-Por eso digo. Pero puedes decidir no formar parte. De la máquina económica es más difícil. De la cultura y los mecanismos sociales no tanto. Y lo que me jode es estar tan solo en esto porque me parece lo más natural y para lo que está hecho el hombre.
-Nos atrapó nuestra propia construcción, mala suerte. No podemos salir de esta a gran escala.
-¡Ya! Si no quiero un millón d amigos. Quiero uno. Y lo peor es q soy buenísimo dando estás ideas y cambiando a la gente para que sean ellos mismos y tal y cual. Pero luego se van por ahí con sus amigos. O sea. Los curas no es que hagan voto de castidad... Es que el guía espiritual de una comunidad cumple un papel y ese papel en parte es estar solo. Porque si el chamán tiene chamana le dan por culo a la tribu. Nos vamos a buscar dioses en los ríos y a hablar con los árboles.
-Afortunadamente no tienes comunidad.
-Sí tengo comunidad. Todos tenemos.
-¿De la que ya eres líder espiritual?
-Guía, guía. Me paso el día ayudando a todo el mundo y lo sabes.
-Sí. Pero eso no te hace guía como papel ni mucho menos a ellos comunidad.
-Digamos que entre los sitios donde convivo hay una "comunidad". Y cuando hay problemas de esta índole bien los veo yo o bien me lo dicen. Acabo guiando, aconsejando y ayudando a la comunidad. Porque todos los que tenemos una rutina tenemos una comunidad nos guste más o menos e influimos en ella y tenemos un papel en ella. A mí me dijo una amiga muy cerrada que lo estaba pasando mal. Esto... Estábamos un pelín bebidos fuera de un restaurante porque estaba fatal una tecera amiga y salimos la primera y yo a ver qué pasaba. Luego la otra amiga después de aclararse un poco le preguntó a la primera qué le pasaba a ella. Y dijo que estaba confundida porque yo, que no hemos hablado profundamente nunca, la comprendía mejor que muchos de sus amigos, amigos amigos. Y se replanteaba la amistd con esos chicos. Yo era el más bebido d todos. Sonreía por lo raro de la situación pero no hablaba. La otra amiga le dijo a la primera "Ya. Pero no te preocupes. Es que él comprende a todo el mundo". Y se me encendió una bombilla. O sea. Primero, tenía yo razón. Y segundo, ellos, como comunidad, son conscientes de ello. Fue un momento de esos bonitos
-Ay. Es bonito. Pero no ayuda.
-¡Ya!
Y se echaron a reír

viernes, 24 de julio de 2015

Hazte amigo del mar

Aquella noche una niña se sentaba a llorar en la orilla del mar. "Problemas en casa" se podría resumir su tristeza. Cada lágrima caía como rocío sobre la fría arena. El mar rugía con fuerza aquella noche, la suficiente para que pudiera llorar sin que nadie la escuchara. Sin que nadie la encontrase. Sin que nadie pudiese ir hasta allí y detenerla.
Pero, para su sorpresa, entre los rugidos del mar llegó algo o alguien. Parecía un montón de algas y cuando la niña se acercó... vio que eran un montón de algas, pero había algo más. Y ese algo más comenzó a levantarse.
-Ho... la...
Dijo un esqueleto al que apenas le quedaba piel pegada al cráneo y que vestía como un antiguo lobo de mar. Sólo tenía un ojo y apenas le quedaba nariz. La niña, como cabía esperar, salió corriendo aterrorizada.
-¡No! ¡Espera! ¡Sólo quiero hablar!
La niña no dejaba de correr.
Otra vez igual, pensó el viejo lobo de mar, si yo me encontrase a alguien como yo en la playa al menos tendría curiosidad. ¿Cuánto llevo haciendo esto ya? ¿Cinco siglos? Y apenas he tenido una conversación decente. Y otras veces incluso han querido hacer caldo conmigo. La inmortalidad apesta.
Se olió.
Apesta literalmente.

-¿S-Señor? ¿Va a sentarse a llorar?
-Iba a hacerlo, sí.
-Pues entonces yo también.
-¿No te doy miedo?
-Nada que llora da miedo, señor.
-Eres muy lista para ser una niña, ¿sabes?
-Y tú muy tonto para ser un esqueleto.
-Touché.

...

-¿Qué haces en la playa? ¿No tienes familia?
-Mis padres siempre discuten, por todo. Ni siquiera están juntos pero se ven para gritarse y echarme la culpa de cosas que no tengo ni idea de qué son. Me vengo aquí a llorar porque nunca me buscan demasiado y porque aquí no me escucha nadie llorar. El mar ruge mucho.
-Oh... imagino que debe ser duro.
-No sé qué es duro, tengo once años.
-¡Mi cráneo es duro! Y tiene ya quinientos años.
-¿Y cómo has llegado a vivir tanto?
-Jugando bien mis cartas, todo el mundo se muere de algo, si logras salvar ese algo no morirás nunca. La muerte siempre viene detrás de mí ¡pero yo corro más que ella! Vivir en el mar ayuda mucho, te puedes quedar inconsciente durante décadas enteras y no te encontrará.
-¿Y cómo respiras?
-Ya te he dicho que puedes no morir de lo que sea te vaya a matar, incluido ahogarse.
-Señor, eres muy raro.
-Y tú muy insolente. Me caes bien.
-Y tú a mí, señor esqueleto. ¿Volveré a verte mañana?
-¿Sabes? Pídeselo al mar. Y a ver qué opina él.
-Buenas noches, señor esqueleto.
-Buenas noches, niña insolente.

Aquella noche fue la primera noche en años que ninguno de los dos tuvo pesadillas.

lunes, 8 de junio de 2015

Entrevista a Esteban.


-Em... buenos días, señor Ramírez, ¿cierto? ¿Esteban Ramírez?
-Sí, así es.
-Bien. Bueno, ¿sabe por qué está aquí?
-No estoy del todo seguro, si le soy sincero.
-No lo sabe... Hm... Vale, bien, bien. Hábleme un poco de usted.
-Soy... Esteban Ramírez, nací y crecí en un pequeño pueblo de Madrid y a los veintiocho me mudé a la capital para buscarme un poco la vida.
-¿Cuántos años tiene?
-Cuarenta y seis.
-Cuarenta y seis... bien. ¿Cómo se ganó la vida?
-Al principio fui recadero.
-¿Recadero?
-Sí, recadero. Mensajero. Me pagaban por entregar recados y mensajes.
-¿Entre quienes?
-Entre quien lo necesitase.
-Ahá, bien. Hábleme de sus jefes habituales.
-Querían que pasase droga. ¿Eso era lo que quería oír? Pasaba droga. Era recadero de coca y caballo mayormente. Y no le pienso decir ningún nombre.
-¿Por qué lo hacía?
-Pagaban bien y no hacía daño a nadie.
-¿No hacía daño a nadie?
-No directamente.
-¿Por qué le importaba no hacer daño a nadie?
-Porque no me gusta hacer daño a nadie.
-Ya... bueno, ¿hay alguna otra razón?
-No.
-Entonces déjame contarte una historia, Esteban. Un chico de veinti-pocos descubre una casa abandonada en mitad del campo y la ve como un lugar perfecto para estar alejado de su familia, del ruido, de la vida. Se siente incomprendido y siente que no puede cumplir sus sueños. ¿Tú con qué sueñas, Esteban?
-Con nada.
-¿Ni pesadillas?
-Ni pesadillas.
-¿No recuerdas sus caras? ¿Ni los gritos? Ah, no, se me olvidaba. Les tapaste la boca con cinta americana. No pudieron gritar.
-Cállese.
-No, Esteban. Esas niñas tenían toda la vida por delante.
-¿Era por eso? ¿Por eso estoy aquí? No joda, ¿quiere? Eso pasó hace más de veinte años.
-¿Por qué lo hizo?
-Usted ya lo ha dicho.
-Señor Ramírez...
-¡No me venga con gilipolleces! ¿Qué coño se cree?
-Y un monstruo es monstruo para siempre, ¿no?
-No tengo la culpa de ser quien soy.
-Pero sí de sus decisiones y acciones.
-¿Por qué culpa al viento de soplar?
-Hay una diferencia, señor Ramírez. El viento no le hace eso a dos niñas.
-¿Quiere que me enfade de verdad? ¿De verdad lo quiere?
-Quiero que sienta la culpa de sus acciones. Quiero que se mire al espejo y vea en qué se ha convertido.
-¡¿Te crees que no lo sé?! ¡¿Acaso crees que elegí ser lo que soy?! No, señor, no. Eres un gilipollas con miedo. Mucho miedo. ¡Apestas a miedo!
-...
-Tienes miedo a encontrar una verdad que no puedes comprender.
-Señor Ramírez, tranquilícese.
-Sí, señor, aquí todos nos vamos a tranquilizar, ya lo creo que sí.

...


miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué es una historia?

-¿Dónde ocurría todo esto?
-En una tarde de lluvia. Eran dos. Pero era imposible que se vieran.
-¿Por qué?
-Uno de ellos estaba obsesionado con encontrar y la otra demasiado concentrada en no ser encontrada. El primero nunca llegaría a nada por su obsesión y la segunda nunca se daría cuenta de que la buscan.
-¡Chorradas! ¡Seguro que se encuentran!
-Te gustan los finales felices, ¿no? A veces no acaban así las cosas. Casi nunca, la verdad. Las historias nos acompañan toda la vida y tendemos, en cierta manera, a que nuestra vida sea como una. Pero nunca pasa así. Casi nunca. Muy poquitas veces. Poquítisimas.
-Esa palabra no existe.
-Pero la entiendes, ¿no?
-Sí.

...

-Pero entonces, dime, ¿qué pasó? Si no se encontraron, ¿por qué esto es una historia?
-Porque hicieron cosas, claro.
-Eso no tiene sentido. Dos personas que no se encontraron... ¿dos caminos distintos? ¡Eso serían dos historias! Las dos trágicas. A su manera.
-Podría parecer así, claro, pero la realidad es mucho más sencilla. Es una historia con dos personajes. Un chico y una chica en una tarde de lluvia. La chica consigue lo que quiere aunque no está segura de que sea eso lo que quiere. El chico por su lado no consigue lo que quiere y le tocará, quizá en otra historia, enfrentarse a la realidad.
-¡Pero es un cuento! El cuento acaba y punto.
-¡Qué cruel eres!
-¿Qué? ¿Por qué?
-¡Condenas a esos pobres a vivir eso continuamente! Si el cuento es solo eso, lo vivirán una y otra y otra vez, no hay esperanza para ellos. No podrán avanzar, crecer, vivir. Están atrapados en tu flujo temporal.
-Pues cuéntame la secuela.
-Cuéntatela tú. Estoy cansado.
-¡Ey! ¡No! Son tus personajes.
-No son míos, son de quien los imagine. De quien los vea cuando cuento historia. Y lo que hagan antes y después es cosa suya, no mía. Tú has decidido que esas personas jamás vivirán otra cosa que su historia de desencuentro. Ahora, ajo y agua, carga con las consecuencias de tus actos.
-No me seas dramático. Que sólo son unos personajes de un cuento.
-¡¿Sólo?!
-Vale, vale. A ver. ¿La continuo yo?

...

-Esta bien, puedes continuarla.
-¡Genial! Vale. A ver. Tenemos al chico... y a la chica, ¿no?
-Sí.
-Uno está, creo que está angustiado, porque claro, no la ha encontrado. Y ahora está falto de metas, está en su cuarto, mirando por la ventana, a la nubes. Desea ser una nube. No tienen preocupaciones, no tienen ocupaciones, sólo siguen el viento. Pero luego desecha ese pensamiento al instante, las nubes no pueden decidir, no tienen libertad. La libertad duele, pero no la quiere perder.
-Sí, supongo que estaría así.
-Y ella está mirando con orgullo todo lo que ha logrado por su cuenta. Ha crecido, se siente bien. Cumplió sus metas y sueños, llegó hasta donde quiso llegar y ahora está en su cuarto, lo está ordenando. Algo rutinario cada cierto tiempo, hay que tirar las cosas viejas que uno ya no quiere para que quepan las cosas nuevas de las que uno se enorgullece. Entre las cosas que encuentra saca unas viejas cartas, las mira con nostalgia...
-¿Vas a contar que siente morriña por el otro?
-Eso pensaba.
-Sí que te gustan los finales felices.
-¡Es mi historia y haré lo que quiera!
-Oh, venga. Ella es casi feliz ya y el otro tiene que aprender a dejar ir, a renovarse. Tiene que enfrentarse al cambio. Una vez lo haga verás lo feliz que es.
-Pero... me hacía ilusión que no hiciese falta tanto lío para que fuesen... ya sabes, algo. Un juego con las manos, un café una tarde domingo, merendar viendo una peli, un pequeño viaje al campo. Mirar unas viejas cartas...
-Pero la vida no es así.
-¿Cómo que no? La vida PUEDE ser así.
-No.
-Sí.
-No.
-Que te calles.
-Que no puede ser así. La vida es un conjunto de patrones, esquemas, conexiones, momentos, casualidades, segundos decisivos. Somos el producto de cientos de miles de millones de decisiones y cientos de miles de millones de decisiones se producen a nuestro alrededor cada momento. No es todo tan sencillo como mirarse a los ojos y sentirse en casa.
-Tu vida es muy triste, ¿lo sabías?
-Y la tuya una ilusión.
-¿Y qué es una historia?


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sábado, 13 de septiembre de 2014

La herencia de mi abuelo


-De pequeño me gustaba ir a casa de mi abuelo. Estaba en medio de ninguna parte, en mitad de un bosque, al lado de una carretera de montaña. Uno sólo podía llegar allí si sabía donde estaba. Mi abuelo vivía solo y aunque yo había notado cómo mis padres envejecieron nunca noté a mi abuelo más viejo de lo que ya era. Era extraño... él sobre todo era extraño, era muy amable pero siempre noté que guardaba montones de secretos. Por ejemplo me tenía prohibido bajar al sótano o mirar sus libros o entrar en su cuarto. Decía, "¡No! Son cosas de mayores". Era mi abuelo paterno y mi padre tampoco podía bajar o entrar a esos sitios. No sé, siempre me pareció raro, pero como casi no le veíamos pues no me preocupé nunca mucho. Bueno, hasta que nos llamaron hace... no sé, creo que fue como hace dos o tres meses. Nos llamaron los del hospital de la Comarca, que le habían estado llamando y que nada... Que no lo cogía, así que tuvieron que ir a ver cómo estaba.
-¿Qué le pasaba?
-No se sabe. No... No saben qué coño pudo pasar, la cosa es que entraron los de la ambulancia en la casa y lo encontraron en su cama completamente chupado, como si alguien se hubiera llevado toda la sangre. Sin marcas y sin ninguna clase de rastro. Uno de los tipos del hospital se pidió la baja, imagínate.
-Eso me suena a lo del Chupacabras, pero creo que era en... ¿Centroamérica? Por ahí, creo. Pero sólo ataca a ganado.
-También hay historias del Chupacabras matando gente pero esto no era... nada parecido. O sea. Yo... A ver, fui con mi padre para recoger trastos, ver la casa y ver qué hacer con ella porque claro, mi padre es hijo único y en teoría nos toca la casa con la herencia y tal. Entramos y fuimos a su cuarto directamente, era un cuarto normal, con unos cuantos libros raros en el escritorio pero nada fuera de lo común. No sé por qué nunca nos dejó entrar. Así que miré a mi padre y supe que ambos queríamos ir al sótano. Y... Pum. La puerta está cerrada. Mi padre con un martillo y revienta la cerradura. Y... joder. Mira. No quiero volver, ¿entiendes?
-Ni una palabra.
-Ese sótano... algo iba mal, ¿sabes? Era un lugar no muy grande, de paredes de piedra y con dibujos circulares en el suelo pero lo jodido era que sentías como si te licuases, como si te... no sé, como si te hicieses líquido. Y lo peor era que en el fondo había una especie de estatua de una mujer encapuchada con un cuenco que rebosaba algún líquido. Todo tallado, ¿eh? Esa nos la llevamos pero salimos echando ostias de aquel sótano. Luego, bueno, cogimos joyas, libros y demás, o sea, cosas de valor, para tenerlas mejor en casa que allí en el quinto coño.
-Ya, pero no has debido llamar por esto. Eso fue hace tiempo, ¿no?
-Sí... y no. ¿Te acuerdas que te he dicho que nos llevamos la estatua?
-Sí.
-Pues la puse en mi cuarto y mi vecino, ¿te acuerdas de él?
-¿El de abajo? ¿Un tío pecoso?
-Sí, ese. Pues me trajo salvia.
-Pero tú ya habías tomado antes.
-Eso es lo jodido. Mira, tomé menos de lo normal, tenía un mal presentimiento, bueno, el corazón me iba irregular, noté como que todo vibraba y de pronto no estaba ahí, estaba en el sótano de mi abuelo con la estatua en su sitio. Y... la estatua estaba como viva pero no, o sea, era de piedra, pero hablaba y se movía. Esto fue hace dos días.
-¿Qué te dijo?
-¿Quién?
-La estatua.
-Ni idea. O sea, sí, me hablaba en un idioma que no sé ni cuál es pero comprendía lo que me decía. Y, joder, en serio, qué mal rollo. Sentí lo de que me licuaba otra vez pero más fuerte, veía cómo mis manos se derretían y cómo algo o alguien me contaba secretos. Secretos que no puedo contar.
-¿Por qué no?
-Porque no los conozco, sé que los llevo, ¿entiendes? No tiene sentido, ¿no? Es como que los sé pero no los quiero saber y no los sé. ¿Me... sigues?
-Muy... poco.
-Del cuenco de la estatua se derramaba líquido, líquido de verdad, uno rojo oscuro, pringoso. Y no dejaba de salir. Y el sótano comenzaba a inundarse. Y yo como "joder, joder, joder". Pero seguía escuchando como si algo o alguien me dijese cosas al oído, de dónde venimos y quiénes somos. Pero eran cosas que yo no quería saber.
-¿Pero qué pasó con la estatua y el líquido y tal?
-Pues la estatua me decía que me callase y escuchase, que escuchar resuelve la vida y sólo oía cómo fluía aquella cosa pastosa.
-¿Y la voz esa?
-Esa no la escuchaba, o sea, era como que estaba en mi cabeza, no algo que pudiese escuchar. Estuve pensando que quizá soy yo, la voz digo. No sé. Así estuve hasta que me ahogué en el sueño o el viaje o lo que coño fuera. Mi vecino me dijo que estuve todo el rato sonriendo... Cogimos la estatua, la llevamos al jardín y con un mazo la hice añicos. Y sentí como si me liberasen de algo, ¿sabes? Como... paz.
-Joder, vaya historia.
-Y todo en un fin de semana.
-¿Sabes que aún estás soñando?
-Sí. ¿Y tú?

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jueves, 29 de agosto de 2013

Sinceridad

-Te seré sincero: soy un fraude. Nada de lo que digo se parece mínimamente a la realidad, pero eso es lo que soy, ¿no? Un ilusionista. un muro de humo, un hombre capaz de lo más insólito y extraordinario para agradar a su público. Un tipo que comprendió la realidad y decidió hacer trampas pues ésta era muy complicada. Pero estás conmigo, no obstante, con la esperanza de que algo de lo que diga cambie tu vida, te sorprenda, te llegue, te sobrecoja o te alegre la mala tarde. O esa impresión te he dado siempre, ¿cierto? Por eso te atraía tanto... No puedo hacer nada de lo que me pides, cielo, soy un sucedáneo. Nunca fui nadie en ningún sitio, nunca fui nadie para ninguna persona. Nunca he sido importante realmente. Muchos han creído que yo les importaba, a ellos le importaba alguien que no era yo, ni por asomo.
>Nunca me ha conocido nadie. Ni siquiera aquella chica del pelo rojo que sonreía tanto... ella nunca me quiso de verdad aunque yo a ella sí y nunca lo supo. Una vida falsa, con caretas, máscaras, disfraces, espejos y retorcidos guiones ensayados y meticulosamente meditados. He dado alegrías para que me sonrían, pena para que me acojan, ira para importarles. He contado proezas, historias, cuentos y maravillas que jamás ocurrieron. Nunca he sido sincero, por eso quise serlo contigo, para que sepas que, en el fondo, me importas tanto como para desmontar cada treta que tengo preparada para ti, cada engaño que utilizo para llegar a mi objetivo.
>Toda mi vida ha sido falsa, nunca me ha pasado nada sobrenatural ni he conocido a ningún dios ni espíritu, como mucho ha sido una demencia propia de mi enfermiza esquizofrenia que a duras penas controlo con alguna que otra droga. No son baratas, ¿sabes? Todo ha sido como una bola de nieve. Dicen que las mentiras te persiguen, dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Son chorradas. Si no existe la verdad, ¿existe la mentira? Tergiverso la realidad para no enfrentarme a mis miedos. Me pongo una cara que no es la mía para afrontar las peores situaciones que vivo. Digo palabras que nunca saldrían de mi boca para poder escapar de la tensión y el nerviosismo. Comprenderás ahora que nunca me he podido permitir querer a nadie demasiado, a nadie que se empeñe en continuar en mi vida. Las pocas personas que han sabido un ápice de la mentira que soy se han ido pronto de mi vida; lo sabía con antelación y a modo de expiación hice que ellos lo supieran. Maquinador, sí. Bochornoso, también. Pero nunca lo supo nadie realmente. Los sentimientos que estás generando hacia mí en este momento son de odio imagino, ¿cómo no te lo conté antes? ¿Cómo he podido ser así tanto tiempo? Porque soy un hijo de puta muy listo. Por eso.
>Supongo que ya me odiabas un poco antes. Conozco bien la naturaleza humana, mi compañía hace que en el fondo sepas que soy alguien con quien no te conviene compartir tu tiempo pero está tan al fondo que no lo escuchas, sólo escuchas mi lengua venenosa. Pero no soy tan malo. Es un mecanismo de defensa, debería darte lástima y no rabia. Si no tuviera tanto miedo de ser quien de verdad soy no sería el fraude que soy, si la gente fuese más comprensiva y tolerante no haría lo que hago. Por eso nunca llegué demasiado lejos en mis mentiras, por eso nunca me acosté con nadie que no quiso hacerlo de verdad, por eso siempre que alguien quiere que forme parte de su vida íntima me aseguro de sus razones y compruebo que ninguna sea una burda ilusión de la que no ha logrado darse cuenta. No soy tan terrible, ¿no crees? Así somos los humanos, unos imbéciles que tienen miedo de que su reflejo sea ellos mismos y no la fachada que tanto les ha costado construirse. Somos socialmente ineptos.
>Pero tú me importas. Aunque ahora te preguntas si esto es cierto. ¿Me equivoco? Me pregunto cuántas veces me habrás escuchado decir esto, a cuántas personas. Y ahora sabes que ninguna era verdad, por eso te preguntas si es cierto que me importas. Quizá toda esta sinceridad sea una enrevesada mentira cuyo fin es que parezca que me abro a ti y sólo a ti y así hacer que tú pienses que eres única en mi vida, que esta vez, esta única e insólita vez, voy en serio. ¿Quién sabe? Quizá no sea tan tóxico como parezco. Quizá por una vez sea la pura verdad. Quizá por una vez este dulce flautista deje de tocar y comience a hablar. Pero, quién sabe... Cuando arrastras tanto una mentira acabas creyéndotela, acabas dudando si de verdad hiciste aquello o si de verdad sentiste eso otro. Tu mundo acaba siendo una constante duda, una constante lucha entre qué es verdad y qué es falso. ¿Te has abierto de verdad alguna vez a alguien? ¿Hasta que punto llega tu control sobre qué es real y qué no? Te estoy siendo sincero o, al menos, eso aparento, por eso te diré que no tengo la más remota idea de la respuesta a esas preguntas. Esto lo he llevado demasiado lejos y no sé dónde estoy yo, dónde el personaje y dónde la máscara. Todo es una amalgama que ha formado un espectro que ha vivido más pasados de los que permite una vida y ha visto más de lo que ha podido ver un hombre. Todo por no salir corriendo. Todo por querer que alguien te abrace a ti por una vez. Así que te seré sincero, no sé quién soy, qué he hecho y qué no, qué he sentido ni qué siento. Todo forma parte de un plan del que ni yo tengo información. Pero no soy tan malo, ¿no crees?
>Es una lástima que sea tan precavido, tan maquinador y tan repugnante todo metido dentro un cuerpo repleto de miedo al mundo y a sí mismo disfrazado de alguien seguro, tenaz y de éxito. Es una lástima para ti, claro. No viniste en el mejor momento, sabes que si fueras cualquier otra persona me hubiese aprovechado de ti y te hubiese dejado ir pero me importas demasiado y por tanto eres peligrosa para mí, para mi estructura. No puedo dejar que te vayas... ¿Ves? ¡Esa es la mirada que nunca puse yo! ¡Esa! Esa mirada que se asoma entre lágrimas que no se atreven a caer. Es una mirada demasiado pura, demasiado sincera, demasiado real, ningún disfraz puede crear algo así, es arte, puro arte.

-¡Hijo de puta! ¡Socorro! ¡Suéltame!

-Cariño... por favor, no hagas esto más difícil. Te lo dije antes y te lo digo ahora, nadie puede oírte. Odio cuando se despega la cinta americana, deberían inventar algo mejor. Ya te he dicho que me importas mucho, más que ninguna otra persona en el mundo y no puedo dejar que eso ocurra. Hasta siempre cielo... te recordaré siempre.


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