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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Diario de un Idiota III


11/11/97
Quería escribir hoy por el día que es.

17/11/97
Mi árbol está siendo un árbol crecidito y le han salido hierbajos al lado que no conozco. Los he arrancado. Quizá fui muy cruel... acabo de jugar con vidas que no son mías y encima con consciencia de lo que hacía, pero si no las hubiese arrancado mi árbol no hubiera crecido.
Ojalá a mi árbol le gusten las albóndigas.

21/11/97
Hoy me visitó alguien. Era un caballero con gabardina y bombín y me gustó mucho el pelo que tenía en la cara, "se llama bigote" me dijo, yo quiero uno de esos. Le preparé albóndigas y me dijo que no le gustaban, le preparé luego almejas y me dijo que tampoco. Me enseñó hacer una tortilla, hecha de huevos "naturalmente" dijo. Era un poco pedante pero también era misterioso.
Le dije que yo no tenía huevos y me dio uno, "caliéntalo durante un tiempo y espera a que se rompa solo".

Ojalá vuelva algún día.

30/11/97
Ha comenzado a nevar cerca del bosque donde talo los árboles que no se quejan. La nieve me encanta, es tan misteriosa... cae del cielo para helar el mundo pero el mismo cielo la derrite. Es como el fallo en el que siempre cae uno.

03/12/97
Mi árbol es todo un árbol ahora. Además no hace falta que lo riegue, resulta que la nieve está hecha de agua. No obstante, estoy preocupado por mi huevo, espero que no esté pasando mucho frío. No sé qué significa "obstante" pero me gusta decirlo. A veces digo cosas que no pienso su significado, alguien me dijo que eran "frases hechas" pero ¿quién las hace? ¿Y para qué? ¿Para que no volvamos a pensar su significado y nos fiemos de lo que dicen? Las palabras son raras.

10/12/97
Me encantan estas noches de invierno. Me tomo un café calentito, me siento con una manta y veo como los cristales de hielo se forman en mi ventana, las gotas están todo el año pero los cristalitos sólo en esta época, tengo menos tiempo para disfrutarlos. Aunque si lo piensas, disfrutar de ellos porque sean efímeros hace que lo que no lo sea no lo disfrutes y, claro, nadie hace caso a lo eterno luego.

También hice nubes de azúcar con el fuego de mi chimenea, estaban riquísimas.

21/12/97
Justo cuando pensaba que lo había hecho todo mal escuché unos sonidos desde el huevo y encontré un pájaro que lo había roto y resulta que estaba vacío. ¡El hombre del bigote me había engañado! O quizá no supe proteger bien mi huevo de posibles pájaros amarillos pequeños.
Aún siendo el asesino de mi huevo y no sintiendo mucha simpatía por él se ha quedado a vivir en mi casa. A mi no me hace gracia, pero se ve que a él le entusiasma la idea, un día le prepararé albóndigas con almejas, se va a enterar de lo que vale un peine.

Las frases hechas son todas absurdas, ¿no te parece?

31/12/97
Hoy es final de ciclo, mañana comienza uno nuevo. ¿Quién sería el genio que propuso que el cambio fuese estático? Así te puedes preparar y no te pilla de sopetón, por eso la gente no le tiene miedo al fin de año, lo espera con ilusión.
Luego pasa, que son las cuatro de la tarde de un martes cualquiera y de pronto ¡pluf! Se produce un cambio en tu vida. A nadie le gusta que le cambien todo lo que ya sabía porque le hace sentir inservible e irrelevante y creo que todos queremos ser algo en algún sitio... no ser una brisa olvidable.


Yo mismo
Fragmento del diario de un idiota
Historias Irrelevantes

martes, 25 de diciembre de 2012

Diario de un Idiota II


27/08/97
No encuentro respuesta para el suelo húmedo pero el parqué va de mil maravillas. Hoy fue extraño, porque soñé y soñé que estaba con todo lo que yo había creado, a mi alrededor, me decían "hola" y me decían "te quiero" pero nunca estuve tan solo. Fue una pesadilla, creo.
En fin, el café de hoy le puse leche merengada, no me gustó. Vaya día.

04/09/97
Cociné unas albóndigas. Con patatas.

06/09/97
Al deshollinar la chimenea vi que se habían caído unos ladrillos. La deshollino cada semana, no había visto algo igual nunca. Resulta que tenían ratones dentro, me llevé un susto mayúsculo y los solté al caerme de la escalera. Me llevé un buen golpe.

Creo que no los tenía que haber dejado ir, ahora me siento tan solo... pero no me voy a autocompadecer en MI diario, sería lo más tonto del mundo. No soy tonto. O eso creo de mí mismo.

13/09/97
Aprendí a cocinar almejas, estoy cerca de una playa no sé cómo no se me había ocurrido antes. Están muy buenas aunque un mirlo me aconsejó echarles sal. Ya probaré.
Me siento completamente realizado, ya sé preparar tres cosas en la cocina. Aunque sólo las pueda comer yo.

Empecé a regar el jardín, en un libro leí que salen flores.

18/09/97
En mi jardín no crece nada salvo hierbajos así que planté un arbolito. Creo que es un pino y también creo que es piñonero.

20/09/97
¡Me volvió a visitar el mirlo! Le di de mis almejas y me dijo que le encantaron, fue agradable compartir, no suelo tener con quien compartir. No sé si me agradó por ser diferente o porque compartir es agradable.

13/10/97
Hace mucho que no he vuelto a ver al mirlo. Espero que esté bien.
Hoy preparé albóndigas con almejas, no salió muy bien el experimento. Estoy deprimido, creo.

20/10/97
El mirlo no va a volver. Lo sé...
Esto a veces me recuerda a mi sueño...

He talado un par de árboles, no se quejaron, vuelven a crecer. Estoy construyendo un nido para pájaros, aunque no sé cómo son. Quizá tenga algún libro sobre ello y pueda estudiarlo. Sería divertido probarlos pero no tengo con quien probarlos y yo no soy un pájaro o eso me dije siempre.

23/10/97
A mi casa para pájaros no viene ningún pájaro, quizá la tengo muy pegada a mi casa y se asustan. Los pájaros son muy desconfiados, no se abren a cualquiera. A veces ni entre ellos. Si encuentras un pájaro que se conoce enteramente a sí mismo y encima lo enseña es que no tiene nada que enseñar y es más simple que un plato de albóndigas.

Creo que mi árbol está creciendo.


Yo mismo
Fragmento del diario de un idiota
Historias Irrelevantes

domingo, 23 de diciembre de 2012

Diario de un Idiota I


13/04/97
Ya no me quedan autores. Se han ido o se han ido de viaje. A veces se quedan a tomar el té, pero sólo tengo café. Me quedo mirando las gotas en la ventana, sí, sé que no llueve, pero hay gotas. 
Este lugar es muy húmedo y humilde y aún así tenemos gotas en las ventanas. No todo el mundo las tiene, son como únicas, perlas en el mar. El café también está muy bueno, no sé de dónde es pero me lo traen semanalmente así que tengo que racionarlo bien, a veces no me queda a mediados de semana. 
No suelen visitarme ya. Creo que yo mismo me lo busqué. 

16/05/97
Estas entradas se me olvida que las hago. Son como páginas sin tiempo, de hecho no sé ni por qué pongo un número encima de cada una, no dice nada en realidad, sólo un tiempo... son cosas serias imagino, esas cosas con las que el mundo tiene que tener para que siga girando. No me preocupan, las pongo por vosotros, seáis quiénes seáis. 
Al café ya no le echo azúcar, creo que me hago mayor, a veces lo pienso pero luego pienso en que no me preocupan los números de estas entradas. 

Caerán estrellas fugaces esta noche, dicen que hay que pedir un deseo pero no en alto porque si no, no se cumple, pero es mentira... hay que pedirlo sin que nadie más lo escuche. A veces ni tú mismo. Me lo dijo una señora mayor, los señores mayores saben mucho, a veces viene bien escucharlos. 

26/05/97
Ya es por la tarde y aún no me he tomado el café.
Hoy vi crecer la hierba, jamás pensé que fuera tan emocionante, he cogido un poco y me la he llevado a casa. No es que la quisiese a ella, no me gusta robar(ni delinquir en general), creo que lo que quería tener era un secreto, para guardarlo de, no sé, alguien. 
Puse un ladrillo morado en el jardín. No sé para qué lo usaré pero es bonito. 

28/05/97
Talé dos árboles hoy, quería la madera, estoy construyéndome un estudio en el jardín. Las baldosas serán moradas. No sé qué voy a estudiar allí pero la idea me entusiasma, en mi pequeña casita no puedo estudiar las gotas de agua de las ventanas sólo verlas. A veces creo que no me hace falta más. 

También me visitó una señorita, muy simpática. Me dio unas galletas, ahora tengo con qué acompañar el café. Creo que no tenía ojos que mirasen, me dio esa sensación, llevaba gafas muy oscuras. 

14/07/97
Después de estudiar la humedad ambiente me he dado cuenta que las gotas de agua en mi ventana no tienen ningún misterio, por eso en el estudio ya no tengo cristales en las ventanas. 

07/08/97
Esta semana no me han traído café. Me acordé que tenía unas flores secas que me trajo un señor moreno, me dijo que me las tomase en caso de emergencia, en caso de que no tuviera café imagino. Calenté agua y las metí en el agua, luego usé la tetera de la mujer del pelo rojo y vi en mi taza un líquido del color de los rubíes y la sangre. Sabía a tienda de campaña de terciopelo granate en el desierto. Gran mejunje, sí señor. 
Desde mi casa las gotas de la ventana no han perdido la magia que tenían. Imagino que las hice mías o quizá fue al revés. 
A veces las cosas son lo contrario de lo que parecen y a veces no somos los protagonistas aunque no lo queremos admitir ni saber, porque pierde la magia y el interés si no salimos nosotros. 

23/08/97
Cambié el suelo de mi casa, ahora es algo que se llama parqué, es calentito. No hay tanta humedad como antes pero mi suelo viejo estaba húmedo. Creo que debería estudiar eso.

Yo mismo
Fragmento del diario de un idiota
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Recuerdos y Olvidos

Recuerdos... los recuerdos se pueden crear, ¿sabías? Si te repites algo durante años que supuestamente te pasó acabarás creyéndotelo. 
No me gusta hacer eso, sería como hacer trampas en la vida, ¿no? Pero sí que me gusta imaginarme en situaciones. Recuerdo una preciosa y trágica y reveladora...

Todo comienza con una niña, muy pequeña, vivía en la calle. Después de correr por tenderos con una barra de pan metida debajo de su cazadora volvió a su escondrijo, como cada día, para resguardarse de la noche con una manta raída que la protegía de dormir encima de la nieve... estaba siendo un invierno duro, mucho para una niña. Recuerda dormirse en su lugar y despertarse en otro distinto. Se levantó confusa, sólo distinguió la silueta de un hombre sentado en un escalón echando humo desde su pipa, apenas veía sus ojos. Ella comenzó a asustarse, no sabía ni quién era ni qué podía hacer, hizo lo único que creyó que podía hacer: correr. El hombre no la dejó, la agarró fuertemente del brazo y le chitó con el dedo. El hombre se agachó para hablarle directamente a la cara... "Buenas noches" dijo. Sonrío, de una manera amigable. La niña aún estaba en shock y el hombre se volvió a sentar en el escalón, recaído. Suspiro y comenzó a hablar con una voz ronca y apagada, "mira, sé que debes tener miedo pero no tienes por qué tenerlo, no te quiero hacer daño. Tan sólo... hmpf... no sé cómo explicarte esto sin que suene... egoísta. Mira, soy un hombre que tiene una cama caliente, tres comidas diarias, un techo, ahorros, ropa limpia y algunos caprichos. Soy un hombre que tiene salud, que tiene sueños, que tiene ilusiones, que tiene vacíos...", suspiró de nuevo, "sólo quiero hablar contigo un momento y proponerte algo... Tengo todo eso pero no tengo a nadie...". La niña, que ya había salido de su estupor se sentó en la nieve y dijo "claro que no tienes a nadie, nadie puede tener a alguien", el hombre comenzó a reírse a carcajadas desde su escalón, tanto que se le cayó la pipa. "Mira, pequeña, te propongo esto: yo te ofrezco comida, un techo, una cama, ropa, estudios y algunos caprichos y a cambio tú vivirás conmigo, nada más", la niña estaba estupefacta, "¿nada más? ¿Ni trabajar para ti, ni hacer tareas cansadas, ni estar encerrada en un cuarto?", el hombre sonrío con una sonrisa franca, "nada más". 

Hicieron muy buenas migas sorprendentemente, pasaron los años y él cada día se levantaba con una sonrisa por ver a su pequeña. Él la enseñaba a leer y a escribir, las matemáticas, cultura y a cambio ella le enseñaba a divertirse. Iban al teatro, ella se quedaba estupefacta con la magia y él pensaba en escribir una crítica para un periódico. Hacían la comida juntos e incluso subían a la terraza a ver las estrellas. Una vez fueron a un monte cercano a la ciudad, cuando llegaron estaba atardeciendo y vieron el magnífico paisaje, ella se abrazó a él y lloraron juntos de la belleza que contemplaban.

Recuerda que una mañana se levantó y le sorprendió no ver signos de que su padre se hubiera ido a trabajar, fue corriendo a su habitación pensando en lo peor... la abrió de un empujón y lo encontró pálido, con los ojos rojos y sudando. Ella palideció al verlo, se quedó sin hablar y sin poder parpadear. Él al verla tan sólo le dio tiempo a decir "No..." y la chica salió corriendo a la calle. Estuvo dos horas corriendo buscando a un médico hasta que logró traer uno a casa, entonces no había teléfonos y menos un servicio de urgencias. Cuando llegó a la casa temió que fuera demasiado tarde, sentía cada latido en su sien, cuando subió las escaleras las subió casi a cámara lenta, notando cada escalón, cada relinche de la madera, cada suspiro... corrió por el pasillo hasta la habitación de su padre, sentía cada vez que sus manos tocaban la pared, sintió el manillar deslizarse entre sus manos, frío, metálico, sintió la sacudida que le dio el brazo al abrirlo y recuerda más que nada lo que encontró al abrir la puerta. Encontró un charco de sangre en el suelo, las cortinas ondeando al viento, la luz abrazando las motas de polvo y la cama desecha y vacía. 

No volvió a ver a aquel hombre, el único al que llamó "papá". Aquel día volvió a aquella montaña, de pie, delante del atardecer, gritó, gritó y lloró, gritó y lloró hasta que no pudo más, hasta que cada lágrima se secara, hasta que cada grito se apagara, hasta que vaciase toda la tristeza y rabia que guardaba. 
No hubo funeral, no quería ir al funeral de alguien a quien sólo ella quería, tan sólo lo recuerda en el viento... 
Desde aquel día sonríe, sonríe muchísimo, aprendió que todo viene y va y que la libertad no siempre está de nuestra mano, ni siquiera del destino mismo, pero la libertad para sonreír no se desvaneció nunca y una sonrisa sincera revive un corazón marchito. 

¿Que si era yo esa niña? No, no lo fui. Ella fue mi novia, una persona extraordinaria. Esta era su historia la cual no olvidaré mientras recuerde su sonrisa.

Suerte
Remuevo un café cada mañana
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