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viernes, 24 de julio de 2015

La leyenda de los cinco samuráis

"Cuenta la leyenda que cinco samuráis se suicidaron en el mismo lugar, a la misma hora, del mismo día, del mismo mes de diferentes años. No fueron años seguidos ni tampoco años lo suficientemente juntos en el tiempo como para que estos cinco samuráis hubiese acordado algo.

El primero, Tsunemoto Morikatsu murió en el año 1073, según los escritos, en el patio de su jardín, clavándose su espada en el estómago, realizando el conocido hara-kiri. De él sabemos que fue un maestro espadachín pero muy poco más.
El segundo en fallecer fue Fukunaga Rinya, en el año 1204. Era un maestro de la espada y un exitoso guerrero que consiguió honor y prosperidad para los suyos, aunque su figura sigue envuelta entre mitos y leyendas. Realizó el hara-kiri con su katana atravesándole el estómago en el entonces parque más atrás fue el jardín de Tsunemoto.
En el año 1356 el formidable guerrero Makunochi Akihiro acaba con su vida tras haber derrotado a toda un clan que asolaba las tierras de los suyos. De él sabemos que fue casi un mercenario y que luchó al lado de un guerrero de la familia Fukunaga que poco y nada tenía que ver con Rinya.
Un siglo más tarde, en el 1470, Togari Takuji se quita la vida de manera homónima. Togari Takuji fue fundador de varias escuelas de guerra y un maestro estratega además de ser un maestro espadachín, pero no sabe, al igual que los otros, por qué se quitó la vida.
El quinto, y quizá más interesante caso, samurái que se quitó la vida fue Saotome Atsuo. Fue el único en dejar una nota junto a su cuerpo inerte. Saotome, al igual que el resto fue un gran maestro de la espada y aunque fue más una espada a sueldo se le considera entre clanes samuráis como uno de los grandes samuráis de la historia. Su nota decía "Para cuando el mundo nos necesite, aquí yacemos, los grandes guerreros de la historia, unidos en amistad, esperamos".

¿Qué podrá significar todo esto? Tenemos con nosotros al profesor de historia oriental de la Universidad de..."

Apagó el televisor, recogió su katana y se dirigió al descampado que hay detrás de la casa de sus vecinos, llevaba varios años esperando el momento adecuado en el que hacerlo. Y es que cuenta la leyenda que un grupo de guerreros inmortales vive tras el velo de los mortales, estos guerreros disfrutan de sus glorias y sus reencarnaciones, pero sobre todo disfrutan en el fragor de la batalla luchando como uno solo para luego retirarse una vez más, tras el velo, para volver cuando se requiera de su fuerza una vez más, para proteger lo que es justo y humano, por la gloria y el honor, por el deber que tiene todo guerrero para con el mundo.


domingo, 23 de marzo de 2014

De cómo Uranio Kopaki recibió su nombre

Los mitos de Uranio Kopaki son extensos ya que el mismo bardo que los escribía era prolífico y sentía un profundo interés por este personaje, es por eso que gracias a él y al escriba que conoció en sus últimos días que tenemos tanta y tan detallada información sobre este mito.

Todo esta historia comienza con un viajero de capas raídas y sin sombrero. Su cabello era corto al igual que su perilla. Era un vagabundo que nunca mendigó. Portaba consigo un libro en blanco, una llave rugosa y antigua y una cartera llena de máscaras. Iba de lugar en lugar, explorando, ayudando e iluminando a quienes estaban en niebla con sus ojos negros. Se cuenta que allá a donde iba dos cuervos le asistían. El primero era malhumorado y enérgico y el segundo calmado y erguido, uno miraba siempre desde su lado izquierdo y el último desde su lado derecho, otros relatos cuentan que eran tuertos y por eso miraban de ese modo.

El relato original prosigue con su llegada a un pueblo desértico. Este pueblo era un lugar costero habitado por cuerpos no muertos pero tampoco vivos, meras carcasas, recuerdos de la humanidad. El viajero intentó hablar con ellos pero todos rehusaban de sus palabras, le ignoraban como si fuera él el fantasma. Frustrado y agotado por sus varios días de camino por los caminos pedregosos de La Gran Llanura decidió quedarse allí un tiempo, en silencio.
Entonces sus dos cuervos una noche sin Luna comenzaron a gritar, "algo viene, algo viene", el viajero despertó y contempló el vacío cósmico del cielo, lo tomó como una señal de buena suerte y abrió su libro el cual ahora estaba escrito por la mano de una mujer que relataba su historia. Esta mujer había tenido una vida triste y traumática, aún así el libro también relataba cómo dentro de poco ambos se conocerían en una cafetería y que ella entonces le relataría su historia de sus mismos labios. Al cabo de dos noches el viajero amaneció cerca de un local en el que una chica de flequillo rojo y pelo negro, de depresivo y joven rostro, de ojos color Luna y un piercing en la ceja izquierda, removía un café. Él se sentó y ella comenzó su relato a través de sus labios negros y su voz tímida pero sobrenatural. Aquella noche ambos hacen el amor en la casa del viajero y durante el acto se besan, ese beso hace que ella pierda su cuerpo y él la sienta dentro de sí mismo mientras contempla como el cuerpo de la chica se desvanece entre sus brazos. Cae en un profundo sueño que dura dos días y dos noches. Cuando despierta toma un almuerzo temprano y monta en bicicleta por el pueblo fantasma hasta que escucha la voz de la chica; él, sorprendido, se da cuenta de que viene de dentro sí mismo. La chica le cuenta que es Tiji, la Suerte en las encrucijadas, y ha sido él quien le dio color para poder nacer en este mundo y que, por tanto, por su palabra, será recompensado "cuando el cielo caiga y sus puertas se abran". Él lo toma como profecía y se desentiende un poco del asunto pero no podrá dejar de pensarlo.
Los próximos días los pasará debatiendo el espacio de su interior, sobre dónde estaba ella y dónde empezaba él. Los siguientes días Tiji le dará mensajes oraculares, se conservan pocos en el cuento original pero se aún así se recoge el que nombran como el más importante "Y tú viajero no temerás más, pues tendrás tu nombre pero yo no lo pronunciaré, será el cielo que te verá oscuro y majestuoso".
Después de estos días su voz desaparece y él no puede encontrar a Tiji en ninguna parte de su ser ni de la realidad. Pregunta a sus cuervos que no saben qué responder y luego a los cielos hallando la misma suerte.
Cuando la Luna vuelve a desaparecer escucha en su interior los latidos de otra consciencia y tiene una visión de una puerta de madera verde en medio de una oscuridad total, está en una pared inmensa y la única luz que hay es una pequeña lámpara de luz verde sobre la puerta. Intenta abrir su picaporte dorado pero es incapaz. En ese momento tiene la idea de hacerse pequeño para entrar por la cerradura y eso hace. La puerta da a un pasillo largo y blanco con "dos cruces que no van a ningún sitio", al final están los aposentos de Tiji que le recompensa por haberla encontrado. Le entrega una pluma negra con la que escribirá sueños y le susurra su nombre, pero él despierta y no lo recuerda.

La noche de las perseidas el viajero se acerca a la playa. Entierra su cabeza en la arena y acude a los astros fugaces en busca de consejo, en busca de guía, "o algo". Entonces de sus ojos comienzan a brotar lágrimas sin que él cambie el semblante y ve, asombrado, como las estrellas sin moverse emiten luz y forman "dos vastos portones, tan grandes y eternos que cubren todo el cielo y más allá, tan grandes que no hay criatura que los pudiese ver enteros". Estos portones siempre estuvieron ahí pero no pudo verlos hasta que se paró a mirar. Aquí un mito parecido a otros más antiguos creados para fomentar la contemplación y la quietud entre los guerreros y aquellos que descarriaban en su vida. Los portones entonces se abren lentamente y emiten una luz cegadora que inducen al viajero a dormir profundamente pero sin soñar. Cuando éste despierta está amaneciendo. "La playa es lisa, gris, infinita, vacía, un desierto entre desiertos, el final y el principio de dos mundos. El mar está profundamente calmado, refleja como espejo no como agua, acaricia la arena. No hay apenas brisa marina. El Sol nace entre dos montañas, brumoso, abrazando poco a poco a la noche. El cielo de colores magentas, azules, naranjas, morados y oscuros está en una encrucijada entre el día y la noche. Sol y Luna se abrazan cada uno desde su reino y las estrellas brillan en ambos mundos". El viajero entonces comprende que lo conoce todo, que vive y cómo es realmente el universo, pero no lo sabe, y también que su vida no será más que recordar lo que conoce pues ya "no hay nada más allá del Todo". Entonces sabe que el universo lo ha bautizado Uranio Kopaki, el Dador de Color, el portador de las plumas negras y el de los ojos desiguales, "maldita es su locura y bendita su cordura, desde hoy es Uranio Kopaki, portador de caminos, puertas y preguntas; ahora es su don que jamás podrá pisar camino alguno y jamás podrá atravesar ningún arco que él mismo no haya esculpido". Y así el viajero ganó su nombre Uranio Kopaki y desde aquí comienzan las aventuras que le acontecen.

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domingo, 21 de julio de 2013

Equivocaciones en piedra

"Dios ha muerto" dijo un tipo con bigote no hará demasiado tiempo. Hará un poco más de tiempo unos tipos con utensilios cotidianos y actitud enfadada incendiaron las propiedades y cortaron las cabezas de unos tipos con pelucas muy grandes que, por alguna razón, pensaban que eran de mejor gusto que los sombreros de copa. Un poco de tiempo aún más atrás un señor convenció a una pareja de millonarios para que les regalase tres barcos y así poder ir a pedir sal a sus vecinos que, de lejos que estaban, se les habían rasgado los ojos. Si nos remontamos aún más encontramos a un tipo de semblante idóneo para monedas que estableció las hojas como la corona de mejor porte y gusto, la falda la prenda más cómoda y ver comer a bestias de cuatro patas el mejor espectáculo. Bastante lejos ya de nuestro punto de partida encontramos a un tipo que colgaron a un poste por decir que, para variar, todo sería mejor si fuéramos agradables con los demás. 


Poca historia sé yo. La verdad. La justa y necesaria para saber de qué se habla o de cuándo es la persona que está ahí enterrada. 
No sé de cuándo soy yo, los años no los cuento, tan sólo los vivo, y cuando estaba vivo tampoco me enteraba muy bien de qué pasaba a mi alrededor. "Si no me toca no es mi problema" solía decir. Tengo dos cosas claras, no he conocido ni al señor que colgaron de un poste ni al señor con bigote. 
Últimamente viene gente por la noche al cementerio, es primavera, hace bueno, hay tumbas y se está en silencio. Hay raritos a los que ese ambiente les gusta, sólo hay que mirarme a mí, por eso no les espantó. Mi vida me enseñó que ser hipócrita es primero humano y segundo estúpido. Aunque creo que las dos enseñanzas están ligadas de alguna forma. 
Muchas de estas personas se creen que hacen "ritos", se creen que "hablan" con los muertos. No saben absolutamente nada pero son felices, no soy quién para borrarles el sueño. Quiero decir, los muertos de mi cementerio están muertos. Idos. No están. Y de estar, ¿de verdad creen que una señora que murió hace un siglo quiere hablar con estos ciberpunks extraños? No lo creo, no conociendo a todos los que aquí están enterrados. 
La magia se ha tomado a la ligera y ahora quieren traerla de nuevo como si fuese ir a un mercado y comprar un bote lleno de ella, te la echas en la comida y abra cadabra pata de cabra tienes poderes sobrenaturales. No, no funciona así. Pero, oye, ellos sabrán lo que hacen. 

Me gustaría poder salir de mi cementerio en vez de estar en él atrapado. No me gustaría no volver, sólo salir y comprobar si sigue habiendo brujos, magos, chamanes y sacerdotisas como los había cuando perdí mi cuerpo. 
Los latidos de mi corazón me lo recuerdan cada noche. 

Hoy voy a espantar a quien venga. Creo que soy una especie de leyenda urbana para los que no son del pueblo. ¡Es divertido serlo, creanme! Porque sabes con certeza que aún hoy se sigue soñando con la fantasía de lo imposible. 

Reflexiones nocturnas del Enterrador de Latón
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domingo, 7 de abril de 2013

Techos Inalcanzables

En las zonas del norte del antiguo Occidente se creía en toda clase de seres olvidados, de hazañas nunca realizadas, de héroes no escritos, de criaturas de poderes viejos, de estrellas invisibles y de palabras inexistentes. Los brujos de entonces comenzaban a usar alquimias y magias propias. Los dioses eran salvajes demonios, los ángeles animales guía y los osos espíritus de viejos chamanes que no quisieron acabar tan pronto su existencia. 

Los poblados de la aurora boreal eran guardianes de sus propios secretos y entre ellos la aurora boreal. La aurora, junto a la tormenta, tuvo una hija la cual confió a un lago secreto custodiado por las mujeres escandinavas. A partir de su magia, astucia e ingenio mantenían alejados a todo aquel curioso, viajero, enemigo y extraño de la bella hija de aquella que se ve cada noche. Se cuenta que de su sangre brotaba el más rico de los néctares y de sus lianas colgaba el más suave de los tejidos. Las custodias lo sabían bien, su prueba más dura era abstenerse de todo eso. 
Esto se decía entonces:

"De entre todas las mujeres la hija de la única diosa nacerá inmortal entre aguas de eternidad y de ella brotará el color que nunca se apaga. Así se custodie por siempre hasta que el fuego que no hace sombra aniquile a los dioses".

Una noche de solsticio una de las guardianas entre la mirada de las Lunas le arrancó un brazo a la nacida del crepúsculo matutino y huyó con ello. Nadie podía escapar de los astros entonces, ni en sueños. No hay escritos que hablen de ella o de qué le sucedió pero el brazo retornó con el tiempo, "siempre lo hace". Más incidentes ocurrieron, el ser humano nunca fue ni es perfecto, ni siquiera entonces, pero todo retornó siempre, como una constante en el tiempo. Como algo custodiado incluso del cambio. Imperecedero. Eterno. Inmortal.

El lago sigue siendo un misterio, nadie sabe si existe, su localización, si esta leyenda es falsa o verdadera, si es cierto que ellas lo siguen custodiando. Mi conocimiento no llega hasta tanto, puede que algún día alguien me traiga un libro al respecto, hasta entonces, siempre pensaré que entre los inviernos perpetuos un árbol eterno se esconde entre aguas de cristal bajo la atenta mirada de la dama nocturna de los mil colores, como una joya entre los mapas. 



Larry
Desde la casa de los mitos olvidados
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Ilustración cedida por Eme Entrópica

viernes, 27 de julio de 2012

La leyenda de la meditación

Cuentan algunas personas del norte de la India que han visto a unos misteriosos tipos. Unos tipos embutidos en sedas granate y verde, unos tipos que emigraban lejos de la ciudad. Cuentan algunos entendidos que son parte de un algo, de una orden, de una religión. Cuentan un par de ancianos sabios que su orden tiene siglos de antigüedad. Y algún oráculo te contará que su creador soñaba con descubrir el mayor secreto que encierra la mente humana. 
Este hombre, heredando las costumbres budistas, emigró a una montaña lejana a su poblado natal a muy temprana edad, él era capaz de debatir a los ancianos sabios en su adolescencia y muchos afirmaron contemplar milagros salidos de sus manos. Se cuenta que no tomó alimento o bebida alguna en su tiempo como ermitaño, que sólo meditó, que su cuerpo ya no era parte de él. 
Hay quien afirma ver su cuerpo sentado en los bajos de una catarata justo debajo del agua, con serenidad, fortaleza y una expresión de vacío en su rostro. 

Si encontraseis a ese oráculo os diría que después de setenta años como ermitaño un día se le vio andar desde un monte hasta un poblado pequeño con el mismo aspecto con el que salió, los campesinos le miraron aturdidos y sorprendidos, él les miraba con una mirada de superioridad y comprensión al mismo tiempo... les dijo "tenéis mucha suerte de soñar como soñáis" y prosiguió su camino. 

Si encuentras a ese oráculo es posible que te diga que la inmortalidad es una maldición.


Larry
Desde la Casa de los Mitos olvidados
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